miércoles, 24 de agosto de 2016

Sobre el SATANISMO y el RELATIVISMO MORAL de la NUEVA ERA

A raiz de este programa de Tripulantes dedicado al Satanismo, comparto mis reflexiones en el  siguiente artículo.


Una de las marcas más siniestras del Satanismo es el relativismo moral. Según esta perspectiva, como todo es relativo, no hay Bien ni Mal, porque la moral es una cuestión de opinión y no de verdades absolutas. Esta es exactamente la moralidad de nuestra sociedad podrida y enferma de materialismo. Todo vale porque todo es opinable y todo es relativo. Amparándose hipócritamente en la Teoría de la Relatividad la que, por cierto, no dice eso.

El Mal absoluto existe
Pues no es cierto que todo sea relativo,  y es la peor de las manipulaciones New Age que mucha gente ha comprado pensando que ese mantra gnóstico de "todo es relativo" es un pensamiento moderno, cuántico, libertario, iluminado, guay o novedoso.
Dibujo realizado por un niño testigo de rituales satánicos
del Bar España en el que mataron a un niño gitano de un tiro.
Los nombres de los assitentes están escritos por el mismo testigo.
Decir no existe el Bien Absoluto porque todo es relativo es una gran falacia y una trampa peligrosa puesto que sodomizar a un niño mientras le cortan un pie con un cuchillo eléctrico para que muera a poco fuego en medio de grandes sufrimientos, es el Mal absoluto.
Bombardear un colegio lleno de niños palestinos es el Mal absoluto.
Tirar dos bombas nucleares en dos pequeñas ciudades llenas de civiles que no suponían ningún riesgo militar, es el Mal absoluto.
Imponer campañas de vacunas peligrosas a todos los niños porque así lo ordena la Farmafia, es el Mal absoluto.
Torturar y violar a una joven, a una monja o a un sindicalista, y luego tirarlos al mar con los pies en un cubo de cemento, es el Mal absoluto.

La lista de acciones que son EL MAL ABSOLUTO y NO RELATIVO es infinita.
Pero bastaría con un sólo ejemplo para que la tautología  TODO ES RELATIVO deje de ser cierta.  Puesto que Todo es TODO, y no acepta excepciones.
Basta con una sola excepción para que esa afirmación sea falsa.
Además cuando se afirma: todo es relativo, se está imponiendo esa idea como una verdad absoluta. Y si todo es relativo, también la misma afirmación debe serla.

No, todo no es relativo. Hay cosas que sí lo son, por supuesto. Esa torre es relativamente alta en comparación con otras. O, mi té está relativamente frío en relación al tuyo. Pero hay demasiadas cosas que son acciones del Mal absoluto como para perder el tiempo hablando del bien relativo de las cosas cotidianas, y nuestro deber es luchar por el Bien y denunciar el Mal.
El MAL ABSOLUTO no es opinable. Es el Mal. Punto. No hay discusión.


Un símbolo compartido por el Kybalion y la Cábala

La mentira de “como es arriba es abajo”

Para mí, el principal problema en la disquisición sobre la dualidad y el relativismo moral es la falta de claridad sobre el significado de los conceptos: dualidad y unidad.

La dualidad es intrínseca a este mundo. Otra cosa es que nos mantengamos en la  dualidad enfrentada y, ahí quietos parados, no resolvamos nada, incapaces de actuar porque nos hemos creído que no hay Bien absoluto, que como todo es relativo, no puedo opinar ni actuar.

Este mundo de la tercera dimensión es dual por naturaleza, por supuesto: luz/oscuridad o bien/mal.

Esa dualidad está ahí, al margen de nuestras opiniones. Pero ojo, otra argucia de los gnósticos, es hacernos creer, que ambos polos son equivalentes, como el Polo Norte y el Polo Sur, o la corriente negativa y positiva de la electricidad.

En base al Kybalion (una falsificación que se presenta como texto milenario de gran sabida antquíiiisima, y no lo es. Fue creado en el siglo II DC, para que los paganos aceptaran el cristianismo), este texto tan admirado por los gnósticos y por  la New Age afirma que “como es arriba es abajo”. Esta frase ¡les encanta a los satanistas!  Imaginaros ¡qué chollo de frase!: porque así puedo afirmar que lo divino es equivalente a lo terrenal… y de ahí puedo afirmar que Dios, arriba, es equivalente a Satanás, abajo. El Kybalion es otra herramienta de la satánica Nueva Era. Y es peligroso, porque dice cosas muy ciertas, pero otras son grandes tergiversaciones. Y nuestro trabajo consiste en ejercer nuestro análisis, nuestro criterio. Pero no sé por qué  se espera que estemos o totalmente a favor o totalmente en contra del Kybalion.  ¿no quedamos en que “todo es relativo”?
Entonces ¿por qué se afirma el relativismo como algo absoluto?

Nadamos en el absurdo y la incongruencia.

Muy típico de la Nueva Era es sacar un libro antiguo, que parece decir cosas interesantes y verdaderas,  y repetir las afirmaciones como mantras, sin pensar las cosas hasta el final. De hecho, muy poca gente está entrenada en  “pensar hasta el final”, para eso sirve estudiar filosofía,  por eso han eliminado la filosofía de las escuelas.

Sin embargo, la luz no es equivalente a la oscuridad, puesto que la luz existe por sí misma, y la oscuridad es ausencia de luz. Y, por supuesto, el Bien no es equivalente al Mal. El Bien es previo, es anterior al Mal, puesto que  el Mal, o Satanás, se define por estar en contra del Bien. Mientras que el Bien existe por sí mismo, como la luz. El Bien no necesita a Satanás para existir.

De ninguna manera el Bien (arriba) es como el Mal (abajo). Faltaría más.

Ahora, vayamos a la dualidad de este mundo que nos rodea.


Resolver la  dualidad enfrentada

Con la afirmación  de que:  existe una dualidad ineludible entre el mundo terrenal "dual" y el mundo del espíritu donde reina la Unidad, ya empezamos mal. La veracidad de toda teoría se pone de manifiesto cuando se pasa a la práctica. Y como lo que nos ocupa es el Bien, y el Bien es pura acción...

Veamos-

La dualidad enfrentada,  se "resuelve"  en esta dimensión, con nuestro criterio, nuestro discernimiento, nuestra ética plasmada en nuestra acción. Pues la ética no es teoría, es acción.

Ejemplo:
Dos boxeadores luchan, ¿cuál es el Bueno?
Postura 1. En base a moral social. Planteamiento menos elevado.
El boxeo tiene sus reglas, en base a ellas puedo juzgar cuál lo hace mejor.

Postura 2. En base a la ética, planteamiento más elevado.
No tomo partido por ningún boxeador porque la violencia está mal.

Esto es lo que todo ser humano adulto debe hacer todo el santo día. Discernir. Y actuar en consecuencia, en base al Bien. Hay personas más elevadas, otras más elementales. Pero todas saben diferenciar entre el Bien y el Mal.

El mito de la expulsión del Paraíso representa nuestra entrada en la edad de razón: Adán y Eva, que vivían en el mundo de la inocencia,  tomaron la fruta del Discernimiento del Bien y del Mal. Y al descubrir la existencia de esa dualidad, se vieron expulsados del mundo de la inocencia, exactamente igual que todos nosotros seres humanos cuando pasamos de la edad de inocencia a la edad de razón, hacia los 6 años. El “castigo divino” es una interpretación culpógena que debemos descartar. El mito bíblico  trata simplemente de describir la gran responsabilidad que tiene el ser humano maduro al alcanzar la capacidad de discernir entre el Bien y el Mal. Es nuestra obligación de adultos discernir y hacer el Bien. Y esa obligación puede ser calificada como castigo divino puesto que es nuestra obligación diaria, y es realmente una ardua tarea.

No se trata de declarar la realidad dual y punto. Se trata de ver la dualidad y tomar decisiones de acuerdo a nuestros valores morales. 

Por ejemplo: soy antisistema, y me paso la vida denunciando la mierda del sistema etc... pero trabajo para la Universidad estatal, o me dedico a poner multas injustas o trabajo en Hacienda... Vivo del Estado al que critico… Eso es no haber resuelto la dualidad. Esa contradicción o incongruencia es muy típica de nuestra sociedad. Y es, en mi opinión, el gran reto de esta vida. Porque es muy difícil vivir congruentemente. Para mí las frases "Todo es relativo" o "Todo es opinable" son peligrosas trampas de la satánica Nueva Era  porque confunden. Y confunden porque no son ciertas. Ni siquiera podemos decir “todo es dualidad” porque existe la Unidad.

Pero es muy común decir “todo es…” La simplificación de la complejidad de este mundo también es característica de la Nueva Era.

Como ya he dicho, violar a un niño es el Mal absoluto y basta con una excepción para que la tautología de todo es relativo se desmorone.

Otro punto peligroso en la discusión sobre el relativismo y la dualidad es poner ejemplos inadecuados para demostrar un punto de vista. Son esas argucias sofistas, jesuíticas del arte de la polémica.

 Si estamos hablando del Satanismo, es decir de rituales de sangre y de violaciones, que representan el Mal Absoluto, y no relativo, no ha lugar de argumentar sobre la valoración ética de hechos históricos, relativos a la antropología.  Puesto que cada cultura tiene sus valores morales y cada persona actúa en función de las reglas morales de su comunidad y de su momento histórico. En nuestra cultura occidental, por ejemplo, no es ningún crimen la falta de hospitalidad, entre los beduinos y muchas otras culturas nómadas, la hospitalidad es una regla de oro que jamás se puede violar.

En algunas culturas se comían el cuerpo de sus ancestros (por escasez de proteína, todo sea dicho) y en la mayoría de la sociedades humanas, los difuntos se entierran o creman, por cuestiones de seguridad e higiene.

Este no es un ejemplo de relativismo moral, sino de que, de acuerdo a las tradiciones vernáculas, y el contexto climático, geográfico, histórico, las reglas morales sociales son diferentes. Sin embargo, por encima de esas normas morales tradicionales, en TODAS LAS CULTURAS sodomizar  a un niño mientras se le corta un pie ESTÁ MAL. 

La falacia del NO JUICIO

Hay otro peligroso mantra de la Nueva Era que es el no -juicio. Muchos repiten como loros: no hay que juzgar, juzgar es "malo". Esto es otra falacia, otro absurdo. Nuestra mente juzga, y la simple idea de afirmar que  "juzgar es malo", ya es un juicio en sí mismo, un juicio negativo sobre el juicio,  luego, como el mantra de "todo es relativo," se  desmonta por su propia afirmación. El ser humano, a menos de tener sus aptitudes mentales mermadas, juzga TODO EL TIEMPO. ¡Y menos mal! 

Es necesario juzgar, empezando  para  nuestra supervivencia: puedo cruzar la calle ahora porque no es peligroso, voy a tirar este pescado que no está fresco, me llevo el paraguas porque parece que va a llover, voy a ayudar a esa señora que parece tener problemas para ubicarse.... Y así todo el santo día. 
Pero ¿cómo va a ser malo juzgar? ¡Bendito juicio!

Pero el relativismo, el no juicio es la base de la vaina Nueva Era que nos lleva a una sociedad sin juicio ni criterio, que es lo que quieren, un baboseo constante, una blandura moral, una permisividad de vómito y una ausencia de límites que permite el abuso del Estado sobre todos nosotros y se refuerza en casa cada día:

-        mi padre ha muerto por error médico pero no me atrevo a denunciarlo, total para qué, si ya  murió.
-        He perdido todos mis ahorros por las preferentes pero no denuncio porque menudo engorro
-        el  libro de texto dice mentiras pero no lo denuncio al director, qué pereza, haremos la vista gorda
-        el policía se salta las normas de tráfico y nadie le dice nada, no vaya a ser…
-        esta carne está para tirar pero la voy a disfrazar con colorantes y pimentón y así me la quito del medio, y yo que lo sé me callo y no digo nada
-        los niños interrumpen a los mayores, exigen regalos, no aceptan el menú de la familia y se les debe cocinar aparte, se levantan de la mesa sin permiso
-        los perros mean y cagan por donde les place, se suben por los sillones y duermen en las camas de sus dueños

Conclusión

Ejerzamos, pues,  nuestro libre albedrío, es decir, nuestro discernimiento, y resolvamos la dualidad enfrentada tomando nuestras decisiones en base al Bien. Ese Bien absoluto que todo sabemos cuál es. pero que se diluye en nuestra pereza, nuestra desidia, nuestra búsqueda de seguridad,  nuestro miedo.





miércoles, 17 de agosto de 2016

El FRAUDE SATÁNICO del ARTE MODERNO

Después de estos últimos 20 años dedicados al análisis y comentario de exposiciones y ferias de arte contemporáneo,  y, paralelamente,  a la investigación del dominio del satanismo en nuestra sociedad, lo que yo veo - y no pretendo ser detentora de la verdad, es simplemente lo que yo veo-  es que el arte actual está contaminado, poseído por entidades diabólicas, no como calificativo infamante, sino entendiendo dia-bolo como lo que separa, divide, confronta, por oposicion a sym--bolo: lo que une y armoniza. El arte dejó de ser simbólico, como siempre fue, para volverse diabólico.  Estos demonios se han apoderado del alma de los artistas, sin que la mayoría se haya dado cuenta de que han puesto su energía al servicio del Mal. Y, según mis investigaciones, el punto de partida fue Edward Munch, momento clave del quiebro, al que dedicaré un artículo en cuanto pueda.

Estos demonios son:

1. El intelecto: planteamientos conceptuales, ideas de todo tipo, algunas peregrinas, otras más filosóficas, caldos de sesos invaden los espacios expositivos para que los críticos puedan explayarse a gusto en textos abstrusos que nadie entiende. Ideas y más ideas, fruto de mentes ocupadas en crear constructos intelectuales. Fíjate tú qué inteligente que soy. Cuánto sé, cuánto he leído. Nadie había dicho esto antes que yo. Buscan desesperadaemnte IDEAS ORIGINALES y novedosas, la novedad siendo otro dogma y lastre del arte desde la Modernidad (inicios del siglo XX)  en adelante. Llevamos toda la Humanidad intentando contestar a la misma pregunta:  ¿Por qué?  y no hay nada más apasionante y menos novedoso.

2. La política: con frecuencia los artistas plantean enfoques políticos y sociales, denuncian situaciones injustas. Ideologías y más ideologías. Fíjate tú qué comprometido que estoy con los problemas humanos de la sociedad y cómo soy capaz hasta de poner en peligro mi vida para defender mis opiniones: me refiero a Abramovich, of course, o a la colombiana que también se somete, muchas veces desnuda, a mangueras de agua helada y se corta el cuerpo con cuchillos, para denunciar las prácticas policiales.
 Las performances están llenitas de acciones peligrosas que ponen al autor al límite de sus posibilidades físicas, supuestamente para llamar la atención sobre cuestiones sociales, y de paso llaman la atención sobre ellos mismos. ¿Por qué será que los artistas famosos nunca denuncian el Holocuento, el 11.S y los atentados de falsa Bandera, la mentira del Mayo del 68, la agenda oculta de la educación, los pedófilos impunes en el poder...? ¿qué les pasa? ¿que no se enteran? O será más bien que "no conviene tocar esos temas" en los certámenes oficiales de arte, donde se aglutinan multimillonarios, grandes bancos, fundaciones de Multinacionales y representantes del Establishment...


Abramovic se cortó la piel del vientre, dónde nace la sagrada vida, para dibujar con su sangre una estrella de cinco puntas. Pero no aprovechó para denunciar los rituales satanistas y pedófilos de las élites, nooo, porque lo que busca es atraer la atención y el dinero de esas mismas élites que asesinan a niños mientras los violan y les cortan los pies. Y el que no me crea, que investigue /cacerias-humanas-con-reyes-y.html

3. El ombligo. Éste es el punto clave de todo lo anterior. Los artistas contemporáneos para poder ser conocidos y reconocidos, recibir encargos, ayudas, subvenciones, premios y reconocimiento, es decir, DINERO, deben exacerbar al máximo su “originalidad” y, para ello, desbocan su ego porque tienen que destacar, ser especiales, hacer cosas diferentes: se alimentan de sus batallitas personales, sus vómitos, sus neuras, su Angst, sus angustias y depresiones… tiran de su infancia, de sus recuerdos, de sus obsesiones y manías y, con todo esto, logran crear “su estilo”, tan necesario a la hora de vender el producto… Para ello, buscan cosas que llamen la atención  y que nadie haya hecho antes. Y así llegamos al 4º punto.
Artista performer desnuda en la puerta de una feria de arte en Colonia, 2014. 
Parece que está haciendo sus necesidades.

4. El escándalo. El arte contemporáneo está enfermo de escándalo. Es su compañero indispensable. Una parte importante de las performances a las que he asistido terminan con el desnudo del artista, cuando no está desnudo desde el principio, sobre todo si es mujer. Muchas veces para denunciar que la mujer es tratada como un objeto, utilizan su propio cuerpo como objeto, cayendo en la misma trampa que denuncian. Pero, como el desnudo como recurso “artístico” se banalizó porque ya nadie se escandaliza por un desnudo, hubo que ir un paso más allá. Ahora ponen  en riesgo su vida. Y a veces, a los asistentes: Yo presencié una performance en la que el incauto autor disparaba una escopeta, hubo un herido con una esquirla en un ojo...
Todos los artistas se devanan los sesos para provocar escándalo, lo que les aportará originalidad, publicidad, presencia en los medios, fama, y, claro, dinero. Los fluidos corporales son un recurso estupendo para quien busca el escándalo, porque son baratos y suelen dar asco: tenemos obras con penes de látex atravesados por un alambre, eyaculaciones, heces, orines, sangre congelada, sangre menstrual… Además, el recurso a lo soez tiene la pretensión de ser antisistema porque, desde el urinario de Duchamp, se rechaza la belleza y el decoro porque se les declaró  “valores burgueses", un absurdo, porque la belleza es muy anterior a la aparición de la burguesía. Además, todos los artistas son burgueses, desde Delacroix, Van Gogh, Munch, Duchamp, Bourgeois, Hirst, Abramovich.. y hasta hoy. Se puede decir que no hay artistas proletarios ni tampoco aristócratas, luego todos son y viven como burgueses.

Louise Bougeois, Fillette/Niña; Murakami, CowBoy eyaculando; Manzoni, Merda d'artista; Quinn, Yo, autorretrato con su sangre congelada;  Kiki Smith, Tail, Rabo. Todos los artistas citados en este artículo no son de medio pelo, sino que son famosísimos, incluso considerados "maestros" del arte contemporáneo. Y sus obras se venden por millones de euros. Digo esto porque seguro que más de uno dirá: hay muchos artistas estupendos. Pero yo no hablo de casos particulares, sino del main stream, de las grandes tendencias y de los iconos del arte contemporáneo.

Pero hay que saber que  el escándalo es el mecanismo favorito de la publicidad de nuestra sociedad capitalista. ¡Qué casualidad! Pero ¿no era eso precisamente lo que estábamos denunciando? Poco importa la congruencia. Lo que importa es la notoriedad de la gesta. Se utiliza hipócritamente los mecanismos de lo que se pretende denunciar.
En efecto, toda campaña publicitaria del capitalismo busca atraer la atención, y la mejor manera es rozar los límites morales: el escándalo, pues. Unir el peligro al escándalo es todavía más efectivo, y más rentable: Wim Delvoye, ese artista belga que se hace miles de radiografías en las que se ve la modelo haciéndole una mamada es un buen ejemplo de esto. Pone en riesgo su vida sometiéndose a un bombardeo  de Rayos X pero, bienvenidos rayos, así, es el único que hace esas obras. El peligro extremo garantiza la originalidad, uniendo así deseo de fama y pulsión de muerte. Sus obras cuestan una fortuna. Y sabe que morirá pronto. Flirtea con la Muerte. Desafía la Vida, desafía a Dios. Como Caín.


Gran aportación de Wim Delvoye al arte universal.
Una muestra más de la caída a los infiernos de la Humanidad

Resumiendo:

El arte actual está lleno de egolatría y de ideología. Pero ni más ni menos que antes. En el pasado se puso al servicio de la ideología del poder y del ego de sus comanditarios. La única diferencia es que en el pasado, se buscaba la belleza, ahora se busca deliberadamente la fealdad, desde que, con Edward Munch y Arnold Schoenberg, la fealdad se volvió la seña de identidad de un arte que se pretende moderno y antiburgués. El arte de lo feo es la expresión de otra inversión simbólica más de nuestro mundo controlado por una élite satanista que quiere imponer su culto a Satanás, luego al Mal, expresado por lo feo, la caca, la basura, la carne en descomposición, los urinarios y los orines, la sangre, las heridas, las torturas autoimpuestas...
Damian Hirst es el favorito del joven arte británico.
Aquí expone una cabeza de ternera desollada y en descomposición
y cubierta de moscas. 

Los pretenciosos críticos, cegados por su erudición, lo llaman la antiestética. Para comprender el concepto de inversión simbólica en la actualidad, recomiendo la lectura de la Danza final de Kali, de IbnAsad.

 Si antiguamente el arte estuvo al servicio de la burguesía, y antes de la Iglesia, el emperador, el rey  y la Corte, es decir, del poder, ahora, los artistas están igualmente vendidos al poder del dinero porque quieren entrar en las colecciones estatales, ser premiados por las fundaciones filantrópicas de grandes bancos, ser adquiridos por grandes coleccionistas multimillonarios... a eso lo llaman "vivir de mi arte" (aunque me apetece decir más bien de sus vómitos o pedorretas),  y , para acceder a la fama y el dinero, deben recurrir a lo que ha enfermado nuestra sociedad: la egolatría y las ideologías. Si quitáramos del arte actual el ego del artista y las ideologías, no quedaría nada, porque si quitamos el fondo a la no-forma, no queda nada. Al menos antes, la forma era objeto de atención. 

EL arte todo, objetual  o de acción, se ha puesto al servicio de los egos desbocados. Y a mí, me cuesta encontrarle interés a los problemas personales de tal o cual artista.

Y llegamos a la gran pregunta:
¿Y qué es el arte entonces?

Para tener perspectiva sobre la cuestión, yo me regresaría al pasado, a la Antigüedad. Los griegos distinguían entre las musas del arte que eran nueve, y el arte o tekné, es decir, las artes aplicadas o decorativas. Esta distinción la volvemos a encontrar entre los filósofos que escribieron sobre el arte y la estética como Kant, Schelling, Hegel, Schopenhauer y Nietzsche, los cuales, todos, situaban la poesía y la música muy por encima de las artes materiales, decorativas. Según estos pensadores,  belleza y bondad van unidas, siendo la belleza, como la bondad, una finalidad sin propósito más allá de sí misma. La poesía y la música, al no tener fin más allá de sí mismas, son, a través de la belleza, el medio para acceder al Absoluto, mientras que las otras artes son artes serviles, porque sirven otros  propósitos como el decorar un espacio, crear una arquitectura, diseñar un jarrón o un mueble... 

En el pasado, las artes (que no El arte) tenían fines  decorativos, en la actualidad, satisfacen los egos y las leyes del mercado, siendo el arte actual, por cierto el más bajo de todos porque ni siquiera está al servicio de la belleza, sino, principalmente, del Mal.

Es decir que todo lo que figura desde siempre en los libros como historia del arte, puede que no sea Arte sino, simplemente, un arte servil más, al servicio del poder y del dinero. Y eso, hasta hoy. Performances incluidas.


Plagio titulado Fuente.
Ni es de Duchamp,ni data de 1917.
.
La gran tergiversación del arte del siglo XX es afirmar que el arte es una idea, o que "el arte es lo que dice el artista que es arte". Y para ejemplificar esa afirmación, nos plantan un urinario du Duchamp, una obra que, como explico en mi próximo libro, "Arte, profanación y magia negra", fue un plagio, una mentira y una recreación a posteriori, ya que primero, él no fue el autor de la idea, segundo, no la hizo en 1917 y luego, en los años 60, vendió una decena de “reconstrucciones” a los mayores museos del mundo, gracias al apoyo de su protectora Peggy Guggenheim, principal figura de la mafia sionista del arte… Para más detalle sobre el fraudulento urinario, leer aquí el excelente artículo de Avelina Lésper. 

Hasta el título nos da una pista de las intenciones: Fuente. Pero la fuente ¿de qué? De la Nada en la que estamos. En efecto, es la fuente, el origen del fraude, de la gran mentira del llamado por el Establishment, Arte del siglo XX.

Hacernos contemplar una letrina y declararlo "la obra señera del arte del siglo XX" demuestra que los que mueven los hilos son coprófagos,  que el lavado de cerebro es total, y que sus lacayos repiten sus asquerosas sandeces.

Ya va siendo hora de desenmascararlos. 





 Continuará...


viernes, 12 de agosto de 2016

El MARXISMO fue una herramienta del SIONISMO


Marx felicitado por los banqueros de Wall Street, viñeta publicada en 1911.
Carta de Karl Marx a su rabino Baruch Levy, 1848
 "El pueblo judío en su conjunto se convertirá en su propio Messías. Alcanzará el dominio del mundo por la disolución de las otras razas, por la abolición de las fronteras, la aniquilación de la monarquía y por el establecimiendo de una república mundial en la que los judíos ejercerán el privilegio de ciudadanía. 

 En este Nuevo Orden Mundial, los hijos de Israel proveerán a todo los líderes sin encontrar oposición. Los gobiernos de los diferentes pueblos que forman la república mundial caerán en manos de los judíos sin dificultad. Entonces los  dirigentes judíos podrán abolir la propiedad privada y podrían hacer uso en todas partes de los recursos del Estado. Así se realizará la promesa del Talmud, donde se dice que cuando lleguen los tiempos del Mesías, los judíos tendrán todas la propiedades del mundo en sus manos."

'La Revue de Paris', p.574, June 1, 1928


Hemos sido educados en la idea de que la sociedad está compuesta por empresarios contra obreros,  propietarios contra inquilinos, ricos contra  pobres, izquierda contra derecha, el pueblo contra la nobleza, el  blanco contra el negro, impepinablemente enfrentados por siempre jamás. Según esta ideología, sólo habría, pues,   DOS bandos  históricamente enfrentados. Pero ¿y si hubiera un TERCERO que se lucra de dicho enfrentamiento?  
La carta de Marx a su rabino demuestra que existe un tercer poder cuyo proyecto es dominar a las masas del mundo y que utiliza a los gobiernos para lograr sus fines. ¿Por qué esta carta no aparece en los manuales y siempre se nos presenta a Marx como un pensador social que quería mayor justicia social para los más desfavorecidos? ¿Por qué se debe ocultar que Marx era un judío sionista? 
Si el sionismo fuera  un movimiento legítimo y justo se estudiaría como tal, sin embargo éste es un “ismo” que tampoco se estudia en los manuales al uso. Se evita.  Siempre se oculta lo que molesta e infringe las normas sociales y morales desde los granos en la cara y los pies feos hasta los deseos incestuosos y la corrupción política. Por lo que llevo tiempo investigando todo lo que se oculta. Ahí está la madre del cordero, en lo que se nos oculta. La luz está en el corazón de la oscuridad. Como podemos ver en el símbolo del Yin y el Yang. 
La premisa fundamental del marxismo es que la sociedad se divide entre trabajadores y propietarios de los medios de producción. Ya empezamos mal: el que no trabaja y no es propietario de una fábrica, no existe. Es decir que no existen las amas de casa, los ancianos, los estudiosos, los vagos, los rentistas, los poetas, los pequeños artesanos y agricultores, los taxistas, los kiosqueros,... El marxismo prepara la sociedad para el Gobierno mundial porque piensa el mundo como una sociedad de esclavos atados a una máquina y, frente a ellos, sus enemigos: unas élites que deben ser odiadas por los trabajadores. Muchos dueños de fábricas han sido y son respetados y admirados por sus trabajadores. Pero eso no entra en la apisonadora marxista. Cuando leía a Marx, recuerdo haber sentido que todo estaba basado en el odio, la envida y el rencor.

El marxismo además es anti nacionalista, es internacionalista, quiere imponerse globalmente: no quiere países, fronteras y estados soberanos. Es Café para todos.

Con esta manera de ver el mundo, dividido entre trabajadores esclavos trabjando para un puñado de controladores,  la plutocracia (plutos=riqueza,plutocracia, el poder de los ricos) es decir la banca internacional sionista estaba encantada,porque le allanaba el camino hacia el Gobierno mundial.

Para una mejor comprensión de la relación entre marxismo, sionismo y Orden Mundial recomiendo: 

Salvador Borrego, Derrota mundial en audio libro. El capítulo 1 explica cómo el marxismo es parte del plan del control sionista mundial para el establecimiento de un único Gobierno mundial.

sábado, 6 de agosto de 2016

LETIZIA, entre TRANSHUMANISMO y ANOREXIA, opta por el LOOK OBJETO SEXUAL

Esclava de la autoimagen y sumisa a los patrones del papier couché, Letizia opta por el look “promesa de cama”. 


La reina de España, casada y con dos niñas, en visita oficial al Monasterio de San Millán, en La Rioja con pantalón de cuero y sandalias de “ama”.


Letizia y sus tacones
La moda tiene la fantástica capacidad de convertir en normal, luego aceptable, comportamientos completamente locos y perjudiciales para nuestra imagen y nuestra salud, simplemente porque ese hecho, a veces completamente absurdo, se ha vuelto habitual, común. La moda es,pues, un tipo de magia negra puesto que abduce a las personas para que hagan cosas que les perjudican,

La historia del traje es fascinante, porque  no es sólo moda, sino que tiene, sobre todo, una dimensión psicológica a nivel individual, sociológica a nivel histórico y antropológica a nivel de civilización, como nos cuenta el espléndido Museo del Traje de Madrid.-En este artículo  narro el origen y significado del zapato de tacón occidental que es,nada menos, que la versión cristiana del pie vendado chino.-
La lectura que yo hago de las sandalias de ama sado-maso en su visita oficial al Monasterio de San Millán,  es que Letizia, aparte de someterse ciegamente a los dictámenes de Zara (dicen los que saben de estas cosas que las compró en Uterqüe), quiere provocar deseo sexual, ya no sólo en su marido, sino en cualquiera que la mire, hasta en los monjes. Como muchas mujeres en el mundo, Letizia ha perdido su libre albedrío, su cordura, está abducida.


Con sandalias de aguja por los adoquines del monasterio
Buscar provocar deseo sexual en cualquiera es la definición misma de una profesional del sexo. Y, en este caso, el reclamo promete sesiones de disciplina inglesa…. ¿No sería más apropiado reservar estas sandalias para sesiones en privado en lugar de provocar a los monjes durante una visita oficial? Esta elección demuestra cuán desubicada está esta mujer de Vicálvaro, que no acaba de comprender que como reina de España y jefa del Estado consorte no puede vestir como si fuera a una discoteca, no puede hacer lo que quiere sino lo que debe, como ya comenté en su visita oficial a México. 

“Al hombre se le juzga por lo que puede hacer,
a la mujer por lo que se le puede hacer”             
                         John BERGER, Modos de ver.

La moda de los tacones de 11 cm se ha instaurado porque hemos confundido seducción con provocación,  una confusión que alimenta la escisión diabólica a la par que lleva a cada mujer a una actitud de buscona profesional.  
Hoy, la mujer es bella en la medida en que es promesa de cama, es decir que promete que se le pueden hacer cosas, y cuantas más cosas parece que se le pueden hacer, más bella será. ¿Y cómo se consigue un cuerpo que provoque deseo universal? Teniendo  la mujer un cuerpo ofrecido, provocador, marcando sus formas enfundándose en tejidos boa constrictor: el cuerpo debe ser neumático y la cara lo más joven posible, es decir, lisa como si fuera una muñeca hinchable. De ahí, el indispensable recurso a la cirugía estética, puesto que ese ideal está en todo peleado con la realidad. La mujer debe mostrarse eternamente joven, cuanto más joven aparenta ser, mejor.  ¿Mejor para quién? Para el pedófilo, seguro. Para la cuenta corriente del cirujano, desde luego.
Los principales enemigos de la belleza ideal transhumanista son, pues, el tiempo y la ley de la gravedad, es decir, la vida real. Ahora bien, que Madame Porcelanosa defienda una estética de piel brillante, lisa e impoluta como un lavabo, se puede entender. Pero pregunto ¿de verdad es tan bello parecerse a un bidet?
En el patrón actual de belleza femenina, la focalización erótico-sexual es absoluta. Parece que más allá de la capacidad de seducción erótica, la mujer no es nada. Los hombres acostumbran mirar a las mujeres valorándolas como posibles polvos: estudian su culo, sus caderas, su cara y sus pechos, y tras el examen, sentenciarán si esa mujer tiene algún interés. 
Este hecho, evidente aunque poco estudiado, está sin embargo tan plenamente asumido que se expuso con obscenidad en el Museo Thyssen, tal y como describí en este artículo sobre las fotografías de Mario Testino, el  fotógrafo de la jet:
“La mujer ideal para Mario Testino es joven, frágil, sumisa, delgada, ociosa y sexualmente dispuesta. La presencia de estas imágenes en este lugar de la alta cultura oficial supone la intronización de un concepto denigrante de mujer, que es  valorada  y juzgada en función de si tiene un "buen polvo" o no.¨

Dos de las fotos que se expusieron en el Museo Thyssen con mujeres como meros objetos sexuales,
 a la vez víctimas y ofrecidas

Sigo pues reflexionando en voz alta  sobre la jefa consorte del Estado español, una mujer menuda, anoréxica y con complejo de Cenicienta. Y me interesa ya no como individuo, sino como fenómeno paradigmático de una sociedad diabólica, esclava de la autoimagen y sumisa a los patrones transhumanistas del papier couché, entendiendo aquí diabólico no como un calificativo infamante, sino como, dia-bolo,  lo que separa, divide, contrapone,  por oposición a  sym-bolo,  lo que une, lo que integra y armoniza

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Letizia antes y después de su ¿primera?   operación
Nuestra sociedad es diabólica porque, en lugar de buscar el Bien y que nos unamos con nuestra verdad, se sostiene sobre la escisión, la separación, la negación de  una comprensión integradora del Ser y del Universo, siendo  lo diabólico lo que nos fragmenta y separa de la Verdad, haciéndonos seres desintegrados, escindidos de nosotros mismos y, en consecuencia, frágiles, miedosos y fáciles de manipular. Letizia es dia-bólica, no por ser una bruja piruja, sino porque reniega de sí misma, no acepta su cara, su altura, su cuerpo, su origen social, su familia, su pasado, su edad, sus arrugas y su cargo como jefa del Estado consorte. Sueña con ser otra: más alta, más lisa, más joven, más elegante, más fina, más sexy, más libre. En esto, Letizia es alumna cum laude de su admirada Sra. de Iglesias, de Falcó, de Boyer y de Vargas Llosa, maestra en pasar de una cama a otra sin transición, una maestría que, hay que reconocer, sólo alcanzan las profesionales.


Muchos habíamos quedado seducidos por la joven de mirada franca, nariz importante y mentón decidido, pero en el 2008 Letizia se transformó en una desconocida.
Letizia y el transhumanismo
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El logotipo del transhumanismo se asemeja al de Hewlett Packard, y es que esta corporación está detrás de la mayoría de los institutos eugenésicos, como el Guttmacher Institute, especializado en abortos. El H+ significa Humanity Plus .una Humanidad “mejorada” por la ingeniería genética.
El transhumanismo es un movimiento científico contemporáneo, entre filosofía y religión, que considera la naturaleza humana imperfecta y afirma que la tecnología genética, la química y la cirugía pueden darle al ser humano la “perfección” y la inmortalidad que Dios no le ha dado. Llevan años trabajando sobre el Ciborg (cibernetic organism) y hasta se afirma que han logrado crear híbridos de animales y humanos, como afirman aquí científicos británicos.
Pero ¿en qué consiste esa “perfección” tan deseada? Ahí es donde no queda claro cuáles son los criterios de “calidad” y quién o quiénes han decidido la idoneidad, y en base a qué, porque lo primero que nos encontramos es que están trabajando sobre varios tipos de humanos: unos que sean más fuertes y obedientes, otros más adaptados a las tareas de mando,  y otros, los menos, que puedan vivir 500 años…. Puede parecer una broma, pero ahí está el director Ray Kurzweil para defender su proyecto. 
Transhumanismo
El lector tal vez desconozca el transhumanismo pero esta nueva religión, financiada por ayudas multimillonarias, ha calado tan hondo en nuestra sociedad que todos entendemos hoy que implantar óvulos fecundados in vitro en una mujer de 60 años o pretender aparentar 40 años cuando se tienen 70 es, no sólo normal, sino legítimo.
El transhumanismo es la eugenesia del Siglo XXI, y está detrás de las clínicas especializadas en abortos, discretas y cómodas proveedoras de la materia prima indispensable para la experimentación biogenética, que no ética: fetos humanos, extracción y venta de órganos y tejidos de los fetos, células madre…
Desde el último tercio del siglo XIX, los eugenistas, primero británicos y estadounidenses, y después nazis, siguen al mando de la creación de modas y logran imponer su ideal de belleza gracias a las estrellas de Hollywood y la publicidad en los medios de comunicación de masas, de los que son dueños. (ver Propaganda de Edward Bernays).

La estética actual, como la nazi, tiene auténtica obsesión por la superioridad de la raza blanca, la blancura, la limpieza extrema, la desinfección, la juventud, la delgadez, el músculo, la cirugía, la investigación en laboratorio, los químicos.  Hacia 1930  se estableció en las sociedades totalitarias, tanto nazis como soviéticas, una serie de normas de belleza tan asumidas hoy que ya nadie las discute. 


El pintor soviético Aleksander Deineka ilustra muy bien esta nueva estética que glorifica la juventud y, en consecuencia, declara la persona vieja como humano obsoleto, concepto de humanidad trabajadora esclava que comparten las ideologías totalitarias. El ser humano debe ser rentable, cuando deja de serlo, se convierte en un engorro. Aunque ahora, con las residencias privadas, los viejos son un negocio goloso y les alargan la vida hasta el infinito, siempre que paguen la cuenta, claro está.

La belleza ideal de los eugenistas es de raza blanca, ojos claros, mejor rubio que moreno, piernas kilométricas, cuerpo delgado, musculoso y eternamente joven, un look cuyos prototipos fueron las arias andróginas Greta Garbo y Marlene Dietrich, ambas con su toque lesbiano o bisexual, toque que nunca puede faltar en la agenda eugenista. (Para más detalle ver mi conferencia La estética nazi en la actualidad).
Detrás del bottox, la cirugía y los liftings está la idea de la superioridad de la juventud sobre la madurez, declarada inestética por obsoleta. Y ¿qué superioridad es ésa? Si la juventud es inevitablemente ignorante, y con frecuencia soberbia, desconsiderada, torpe, frívola e incauta… En el pasado, y todavía hoy en las culturas tradicionales, los ancianos se respetaban, se veneraban, por su experiencia y sabiduría. En los años 30, la glorificación de la juventud se puede entender en las sociedades totalitarias porque necesitaban a los jóvenes para levantar su economía y su industria.  Hoy, el culto a la juventud es hedonismo puro, frivolidad, pura fachada de cabecitas huecas, enfermas de qué dirán.

 En este paradigma del darwinismo social, donde la persona madura o vieja es rechazada por fea, obsoleta, porque deja de ser “rentable”, se entiende que el ser humano ha venido a este mundo para trabajar, producir, excitar, dar placer y reproducirse, y una vez que ya no lo puede hacer, se lo evita, se lo aparca, deseando que desaparezca lo antes posible. El que se obsesiona  por aparentar ser joven, o más joven de lo que es, es que ha comprado este modelo mercantil de Humanidad porque siente que, si envejece, será dejado de lado  por inútil e inservible. La tan temida arruga es el camino hacia la obsolescencia de un ser-mercancía, de una Humanidad sin alma y sin imaginación que ha renunciado a la fascinante aventura de la aceptación plena de uno mismo, una Humanidad   esclava de su apego a la aprobación y que obedece  a los dictámenes de una élite que la usa, la explota y la desprecia.

Milenios lleva el ser humano decorándose con joyas, peinados, cintas, plumas, pinturas y afeites, y no estoy demonizando aquí el uso tradicional de la barra de labios, la depilación, el peinado, el adorno o el colorete, que acompañan al hombre a lo largo de toda la historia de la Humanidad.  Pero sí afirmo que la estética de nuestra sociedad es transhumanista y diabólica porque lleva a la autonegación, y se sostiene en los siguientes pilares: la estética promesa de cama  y sus indefectibles zapatos de tacón; la vigorexia, la anorexia, la obsesión por el músculo  y el odio de la grasa corporal; y la indispensable cirugía estética. 


Letizia y la anorexia

Todos sabemos que Letizia está obsesionada por su apariencia física, como si su Ser se redujera a su aspecto exterior, como si no hubiera vida más allá de las fotografías de la prensa rosa. Atrapada compulsivamente en el aspecto visual de esa carnalidad que odia por no ser perfecta, desde el 2008 no ha cesado de transformar su superficie  con las últimas tecnologías de la cirugía estética. Según mi reflexóloga, las innumerables anestesias han acabado por dormir definitivamente su materia gris, logrando alcanzar, como en su maestra Isabel,  el electroencefalograma plano.


Con Letizia, el rechazo a sí misma es tan grande que alcanza la autonegación, siendo la anorexia y el aparente “perfeccionismo” que subyace en ella, un desconocido extremo de la soberbia, un pecado mortal, es decir, una pulsión  incontrolada de  muerte que se sitúa entre los mitos de  Narciso y Ofelia.

La persona anoréxica se ve gorda cuando está en los huesos.

Todos queremos, de una manera u otra, gustar y ser queridos. Pero el caso de la anorexia constituye el extremo letal del miedo a no gustar, un miedo que en este punto se ha convertido en una trampa mortal.

La persona anoréxica ha perdido todo control sobre su existencia, está vendida a la opinión ajena,  vive sometida  a la mirada externa, ya no controla su vida, depende de los demás para definirse, para comprenderse, para vivir, para ser . Y está dispuesta a gustar desapareciendo. Es un tipo extremo de esclavitud consentida. Es aceptar morir con tal de gustar, y para ello se adopta el look Auschwitz,  la estética del exterminio -en este caso auto-exterminio-. Al estar obsesionada con la valoración externa,  el espejo se convierte en compañero de viaje, un compañero letal.  Y aquí aparece la combinación de dos mitos: Ofelia y Narciso.

Ofelia, 1851  por John Everett MIllais, pintor inglés del grupo de los Prerrafaelitas.
Ofelia decide suicidarse al no poder soportar la deshonra de amar al asesino de su padre: amor filial y amor a la pareja entran en conflicto pero no se resuelven,  no se aceptan, no se integran,  sino que se elige la muerte por miedo, pues la deshonra es miedo al qué dirán. Pero para su suicidio, la Ofelia anoréxica roba el arma a Narciso, el espejo, el traidor espejo,  creyendo tener en él a un aliado que le va a permitir alcanzar la forma perfecta, cuando de hecho se va a convertir en su peor enemigo. La anoréxica se arriesga a morir en su intento de alcanzar la imaginada y esclavizante belleza ideal,  fabricada por las revistas de peluquería.

               

El encanto femenino siempre se basó en la capacidad que tienen algunas mujeres de hacer soñar a los hombres. Los sueños en el pasado hablaban  de sexo pero también de ternura, dulzura, cariño, sorpresa, complicidad… Con la estética promesa de cama sólo hay lugar para sueños de penetración, abuso, morbo y transgresión.
Es obvio que nuestra sociedad hedonista y descerebrada, materialista y estúpida desconoce el cuento de las Mil y una noches, cuento que describe cómo la imaginación y talento narrativo de una mujer inteligente, sutil y sorprendente, la convierten en la más amada, deseada y valorada entre todas.
Urge que las mujeres tomen conciencia del peligroso camino de esta moda diabólica. Deben pararse a reflexionar sobre dónde está su belleza personal e intransferible, y cómo potenciar su encanto y seducción sin convertirse en putones andantes.

Aquí dejo, por hoy,  mi reflexión en voz alta sobre este nuestro modelo nacional de  mujer objeto.

Continuará…